Los cuartos. Dolorosas fisuras en la pared del casco del caballo

Los cuartos. Dolorosas fisuras en la pared del casco del caballo

 

Si hay algo que siempre fue motivo para expresar el máximo poder de invención y capacidad de solución por parte de un especialista en pie, fueron los cuartos. Se han inventado innumerables métodos para solucionar este mal que afecta a tantos caballos. Desde parches con diferentes resinas, fibras y pegamentos, hasta sistemas que requieren de tornillos, placas metálicas, grapas y alambres. También se ha invertido mucho tiempo y dinero en crear sistemas mecánicos únicos, donde el complejo diseño es el mayor valor de estos inventos. Todo ello con el objetivo de inmovilizar ambos lados del cuarto, en un intento de lograr una correcta cicatrización de la zona de crecimiento. Algunos sistemas ofrecen resultados positivos, otro no. Y dentro de los buenos sistemas, a veces lo consiguen y otras veces no. Esto lleva a decir que no son métodos totalmente eficaces en todos los casos tratados. Y si existe un método mecánico eficaz en el 100% de los casos, seguramente, no combatirá la causa. Esta permanecerá latente, esperando a provocar el cuarto nuevamente.

Este concepto para solucionar los cuartos, que ataca directamente a la consecuencia, es paliativo. Pasa por alto la causa primaria. Por otro lado, tiende a ser complejo, difícil de llevar a cabo y, en cierta forma, ineficaz.

 

Los cuartos son fisuras que se originan en la pared, ubicadas en cuartas partes, es decir, entre la parte más ancha del casco y el talón.

 

Los tipos de cuartos pueden ser:

- Ascendentes: Son aquellos que nacen en el borde solear, abriéndose en dirección al rodete coronario. Se originan debido a un excesivo crecimiento de la pared lateral o medial, generando una palanca que provoca la separación de los túbulos córneos. Se solucionan recortando la pared excedente y manteniendo un cuidado periódico del casco. El siguiente casco presenta, además, una enfermedad llamada infosura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Descendentes: Nacen en el rodete coronario con dirección al borde solear. Se producen por una ruptura del rodete coronario, impidiendo al corion de la pared generar estructura córnea. Se solucionan equilibrando correctamente el pie.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por su ubicación se los puede clasificar en:

- Bilaterales: Son aquellos que se producen en ambos lados del pie. Se ven en cascos largos de pinzas, en combinación con una mala calidad de pared y una conformación que obliga al caballo a soportar todo su peso con los talones. Esta combinación de factores negativos puede provocar un estrechamiento de la zona de talones, aumentando la presión en el rodete coronario y su posible posterior ruptura. Estos cuartos se solucionan recortando la pinza correctamente y quitando palanca de ruptura de paso. En caso de utilizarse herradura, se puede colocar una retrasada, de pinza cuadrada o biselada en pinza para aliviar el quiebre de paso. A su vez, se puede realizar un falseo de apoyo, con forma de arco, ubicado en cuartas partes, tomando como centro de referencia la terminación inferior del cuarto. Si el tratamiento es sin herraduras, se debe recortar el casco quitando la mayor palanca posible en pinzas, con el objetivo de aliviar la ruptura de paso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Unilaterales: Se producen en un solo lado del pie. Son visibles en caballos que soportan todo el peso con un solo talón, en combinación con una desviación lateral o medial del casco o miembro y una pared, posiblemente, de deficiente calidad. El casco de la foto no presenta un cuarto en el lado que recibe la mayor cantidad de peso, pero es el tipo de casco propenso a contraerlos. Nótese que esta foto muestra un desequilibrio grave, sin embargo, no se ha producido un cuarto. Existen desequilibrios leves que, por diferentes factores que aún desconozco, sí predisponen a un cuarto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por su grado de afección se los clasifica en:

- Profundos: Llegan a afectar al corion laminar dérmico y sensible de la pared. Son dolorosos y sangrantes. Se producen en casos donde las fuerzas incidentes y palancas son acentuadas, o en caballos que padecen los cuartos durante largos períodos, sin ser atendidos. Foto de abajo.

- Superficiales: Afectan sólo a la capa superficial de la pared, sin llegar a la zona sensible. No causan dolor y no generan mayores problemas. Se originan por leves fuerzas incidentes, por cascos de mala calidad y por desatención por parte el herrador o propietario. La genética del caballo y la deficiente alimentación pueden ayudar a que se originen. Si no son atendidos correctamente, pueden llegar a terminar en cuartos profundos. Foto de abajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los cuartos que más problemas acarrean y que se relacionan directamente con el equilibrio latero-medial del pie son los unilaterales descendentes profundos. Debido a que este estudio tiene como base el equilibrio latero-medial del caballo, haré referencia sólo a este tipo de cuartos.

 

Quienes han intentado, desde hace muchos años, curar un cuarto a través de métodos mecánicos, no han prestado verdadera atención a la causa que produce la ruptura de la pared. Y si han encontrado una causa, desde mi punto de vista, no ha sido la correcta, o bien, continúa siendo una causa secundaria e incompleta.

 

Existe un completo estudio del Dr. Hans Castelijns que, acertadamente, ayuda a demostrar que el cuarto se produce por una excesiva presión que provoca el cartílago ungular en el rodete coronario. Este no soporta la presión y estalla, produciendo una lastimadura expuesta en la zona encargada de producir pared. Debido a la lastimadura, el corion de la pared no logra generar casco. Y ha demostrado, también, que el cartílago ungular causa presión al rodete coronario porque éste, a su vez, es presionado hacia arriba. Cuando un solo talón de un pie se eleva, hace que el cartílago ungular presione al rodete coronario, produciendo un posible cuarto.

Pero esta causa, descripta por el Dr. Hans Castelijns, es consecuencia de una causa mayor e inicial, por lo tanto, no es la causa primaria que produce la ruptura de la pared.

 

La causa primaria que produce la elevación del talón, con la consecuente elevación del cartílago ungular, es el exceso de peso que soporta el pie en ese lado. Es este exceso de peso en ese lado del pie la causa inicial.

Por lo tanto, la causa primaria de un cuarto unilateral descendente profundo es un desequilibrio latero-medial alojado en el pie.

Y también podríamos decir que este desequilibrio tampoco es la causa primaria, porque es la consecuencia de otra causa aun mayor, alojada en la conformación del caballo o en un incorrecto desgaste o recorte del casco. Y si continuamos buscando culpables, podríamos decir, entonces, que las causas de un cuarto pueden ser la genética del caballo, el desgaste natural del casco o el herrador que no realiza su trabajo de forma correcta, o bien, una conjunción de estos tres factores predisponentes.

 

Pero la realidad, es que un cuarto unilateral descendente profundo se produce porque existe un desequilibrio latero-medial en el pie. Este desequilibrio genera, luego, una cadena de consecuencias que terminan en un cuarto.

De forma concluyente, si se pretende curar un cuarto, hay que equilibrar el pie. Es decir, hay que trasladar el peso, que se encuentra alojado en la pared afectada, hacia el centro de equilibrio de dicho pie. De esta forma, se relaja el lado afectado, se evita la presión en el rodete coronario por parte del cartílago ungular y se permite la normal y natural cicatrización del corion de la pared, sin necesidad de recurrir a métodos mecánicos que actúen directamente sobre el cuarto.

 

El trabajo del herrador será aprender a equilibrar un pie latero-medialmente. Deberá saber cómo trasladar el peso, alojado en el lado del cuarto, hacia el centro de equilibrio del pie.

 

Todos los métodos mecánicos que intentan inmovilizar ambos lados del cuarto, con el fin de permitir la cicatrización del corion de la pared, actúan directamente sobre la consecuencia del problema, olvidando la causa mayor e inicial. Por lo tanto, son métodos que se comparan con remar en contra de la corriente o barrer en contra del viento. Pueden llegar a curar el cuarto, pero no quitan el peso que se encuentra alojado en ese lado del pie, y que, en definitiva, es la causa inicial del cuarto. Si lo curan hoy, mañana podría abrirse nuevamente.

 

Debido a que mi solución para curar un cuarto consiste en sólo equilibrar, correctamente, un pie (atacar a la CAUSA), sin caer en métodos mecánicos que actúan directamente sobre el cuarto (atacan a la CONSECUENCIA), podría comenzar a decir que el rodete coronario necesita de su movimiento y elasticidad natural para cicatrizar correctamente. En otras palabras, podría decir que inmovilizar la pared, mecánicamente, es contraproducente, ya que comprimiría al corion de la pared impidiendo su normal cicatrización. Esto último no está probado aún, pero sí he comprobado que el movimiento natural del rodete coronario no impide una normal cicatrización.

 

Las secuencias de abajo muestran el proceso de curación de dos cuartos descendentes unilaterales profundos, uno medial y el otro lateral, en dos caballos diferentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este cuarto medial descendente profundo, de la secuencia anterior, se originó en un caballo de carreras, debido a una leve desviación rotacional lateral (defecto de izquierdo) establecida en el miembro izquierdo. Al no ser estabilizada por el herrador, esta desviación produce un desequilibrio en el pie. Por ser lateral, el lado medial del casco soporta todo el peso. El talón se eleva junto con su bulbo, el cartílago ungular causa presión en el rodete coronario, éste estalla y se produce el cuarto.

Mi trabajo como herrador fue quitar el peso del lado medial, trasladándolo hacia el centro de equilibrio del pie. Este trabajo se realiza mediante una técnica de recorte que tiene en cuenta el balance F del pie, es decir, su flexibilidad natural longitudinal, con relación al centro de la pinza y los dos talones como soporte. Para mayor información sobre el balance F del pie haga click aquí.

Luego de recortar y equilibrar el pie, se procedió a abrir el cuarto. Se quitó todo el material muerto que pudiese provocar pellizcos en el corion laminar durante el movimiento natural de éste. Por otro lado, se eliminó toda posibilidad de proliferación de hongos y bacterias.

A su vez, se realizó un falseo de apoyo, con forma de arco, para evitar que cualquier presión llegue al rodete coronario. Esto podría impedir la normal cicatrización. En esta primera vez, realicé un falseo de apoyo total del talón afectado. Es decir, se lo dejé totalmente en el aire, con el fin de relajar aun más el corion de la pared. Ya en el segundo recorte y herrado no será necesario.

Debido a que, al abrir el cuarto, se quita bastante apoyo, es bueno colocar una herradura redonda de barra, con el fin de compensar el apoyo quitado. Además, se dice que distribuye, de forma más uniforme, las fuerzas que llegan desde el piso al rodete coronario.

 

Si las condiciones de vida del caballo y el terreno lo permiten, preferiría realizar el tratamiento sin herraduras. Se torna difícil cuando el caballo permanece en box, sobre suelo que no otorga un buen soporte. En caso de realizar el tratamiento sin herraduras, buscaría que el caballo se encuentre suelto en un piquete con suelo seco y arenoso.

 

Debido a que la desviación rotacional lateral forma parte de este caballo pura sangre de carreras, en cada herrado debió equilibrarse el pie. Pero desde el primer herrado y por los 35 días restantes, el lado afectado ya no estaría soportando más peso. El rodete coronario, inmediatamente, comienza a cicatrizar. En el transcurso de 7 herrados, el cuarto ha desaparecido. En ningún momento, durante los 8 meses de tratamiento, se pretendió reconstruir el casco, ocultando el cuarto. Tampoco se pretendió inmovilizar, mediante métodos mecánicos o productos terapéuticos, ambos lados de la fisura. No fue necesario, porque al eliminar la causa, la consecuencia desaparece sola.

 

La siguiente secuencia pertenece a un caballo criollo. Éste cuenta con un cuarto descendente profundo lateral en la mano izquierda (mano blanca). El cuarto se originó por un leve desequilibrio latero-medial en el pie.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El caballo presenta, además, una infosura crónica, ya estable, contraída años antes de contraer el cuarto.

Inicialmente, otro profesional, selló el cuarto con un producto reconstructor de cascos. No arrojaría resultados positivos porque el cuarto se encontraba aún “vivo”, es decir, la fisura llegaba hasta el corion laminar del pie. Esto podría provocar una futura infección y el retraso del tratamiento.

Al cuarto se le quitó el producto reconstructor y se lo dejó abierto. Se equilibró el pie correctamente, quitando el peso de ese lado. Se realizó un falseo de apoyo, con forma de arco, debajo del cuarto. Se quitó, por esta sola vez, material del talón, con el fin de que éste no apoyara durante los primeros días, y se colocó una herradura redonda de barra. A ésta se le biseló la pinza, de forma acentuada, para aliviar la ruptura de paso, ya que el caballo presentaba una infosura crónica y necesitaba romper el paso sin que la tercera falange sufriera tensiones por parte del tendón del flexor profundo. Cabe recordar que la infosura estaba estable y no producía, al caballo, mayores dolores al caminar.

El tratamiento duró 8 meses. Las últimas intervenciones fueron sólo recorte de casco. Actualmente, el caballo, se encuentra sin herraduras, en terreno blando y seco.

 

Durante este tratamiento, tampoco se utilizaron métodos que intervinieran, directamente, en el cuarto. Sólo se trasladó el peso, alojado en el lado afectado, hacia el centro de equilibrio del pie. Luego, la naturaleza del propio caballo se encargó de cicatrizar el cuarto.

 

 

Daniel Anz

 

  • maria

    me ha sido muy util este articulo, estaba a punto de comprar un caballo, que al darle cuerda por primera vez antes de montarlo comenzó a sangrar y ahí me entere lo que era un cuarto en un casco de caballo.
    aunque me gusta mucho no me arriesgare a comprarlo.

    • Daniel Anz

      Estimada María, me alegra que le sea de utilidad. Si bien el cuarto tiene cura equilibrando correctamente el pie, existe la posibilidad que la tendencia exista en la conformación del animal, y si el podólogo desconoce el concepto, el cuarto podría aparecer siempre. Un cordial saludo.